martes, 25 de febrero de 2014
jueves, 2 de enero de 2014
Hoy leí una frase que decía "Nunca sabrás el valor de un momento hasta que se convierte en recuerdo", y me doy cuenta, que yo sí lo hago. El 2013 no lo considero uno de los mejores años, pero vino lleno de cambios y lecciones. Creo que puedo decir que soy una persona totalmente distinta, a algunas les gustara y a otros no, pero para mi fue para bien. Aprendí tantas cosas este año, terminé de entender otras, y empecé a abrirme y entender otros puntos de vista.
Tengo la suerte de reconocer los momentos buenos, aprovecharlos, disfrutarlos, y desear que no terminen nunca, y cuando terminan los recuerdo de la mejor manera. Aprendí a no aferrarme a las cosas, a dejar que fluyan; si quiero algo pero no es tan importante lo intento, y si no lo consigo, no pasa nada. En cambio si creo que es algo que de verdad vale la pena, no me doy por vencida, sin importar cuanto tarde. Aprendí a no hacerme tanta mala sangre por las cosas, a dejarlas ser, al final, lo único que te llevas de la vida, son los recuerdos y lo aprendido.
Hay cosas que hay que dejar atrás, etapas que hay que cerrar, y otras que aceptar, porque sino no se puede ser feliz.
Hay que aprender que podemos tener nuestros días buenos y malos, pero eso no define la felicidad.
Hay que aceptar todas las oportunidades posibles, aunque tengamos miedo o nos vayamos a arrepentir después, porque nos podemos arrepentir de todas formas si decimos que no.
Tengo la suerte de reconocer los momentos buenos, aprovecharlos, disfrutarlos, y desear que no terminen nunca, y cuando terminan los recuerdo de la mejor manera. Aprendí a no aferrarme a las cosas, a dejar que fluyan; si quiero algo pero no es tan importante lo intento, y si no lo consigo, no pasa nada. En cambio si creo que es algo que de verdad vale la pena, no me doy por vencida, sin importar cuanto tarde. Aprendí a no hacerme tanta mala sangre por las cosas, a dejarlas ser, al final, lo único que te llevas de la vida, son los recuerdos y lo aprendido.
Hay cosas que hay que dejar atrás, etapas que hay que cerrar, y otras que aceptar, porque sino no se puede ser feliz.
Hay que aprender que podemos tener nuestros días buenos y malos, pero eso no define la felicidad.
Hay que aceptar todas las oportunidades posibles, aunque tengamos miedo o nos vayamos a arrepentir después, porque nos podemos arrepentir de todas formas si decimos que no.
jueves, 26 de diciembre de 2013
Navidad
Otra navidad queda atrás, y casi otro año también... pero distintos a todos, ¿Quién lo iba a decir? A veces tenemos tanta fe en algunas cosas que cuando no pasan, nos sentimos muy vacíos, quizás más de lo que deberíamos. Nos aferramos tanto a que todo se va a mejorar, no nos gusta que no sea de la forma en que nosotros queremos, imaginamos...
Pasan tantas cosas, y a veces lo más difícil es pensar que tenes que seguir adelante, pase lo que pase. La vida siempre sigue, los años pasan igual, aunque poco a poco más vacíos, todo sigue pasando y no se va a detener.
¿A quién no le gustaría volver a tener 8 años? Son tan llenas esas navidades, esos festejos, no sentimos el vacío que va llegando a medida que crecemos con todo lo que la vida nos hace pasar... No sentimos los problemas, no creemos que los haya.
Siempre me gusto la navidad, mi festejo favorito; Pero ésta fue totalmente diferente, y hubiese deseado que nunca llegue. ¿Quién puede llenar el vacío de una pérdida? No hay palabras que hagan calmar el dolor, ni tampoco queremos que las hayan.
El 27 de diciembre del año pasado falleció mi mejor amiga de cáncer, no lo superé, pero me acostumbre. No, no siempre el tiempo cura las heridas, a veces las hace más profundas. A pesar de haberme acostumbrado, ¿Con qué fin voy a brindar? Si mi único deseo era su mejoría y ya no es una posibilidad. Pasé muchas cosas y no lo considero un buen año; A pesar de todo eso, hoy puedo decir que me siento bien conmigo misma en todos los sentidos, no me arrepiento de nada, y estoy feliz con mi vida... pero por lo único que retrocedería es por ella. No hay un día que no la piense, que no la extrañe, que no le hable... Me hace tanta falta, y pensar que la vida sigue, y que me quedan muchas cosas por vivir sin ella, me parte al medio. Hace un año estábamos juntas, a pesar de que ella estaba muy mal, tenía muchísima fe en que se iba a mejorar, y ¿qué peor manera de darme cuenta que no se iba a mejorar, yéndome a mi casa porque tenía que ir temprano a hacerme unos estudios, que llamándome para darme la noticia?
Hoy estoy en paz, pero siempre duele. Ya no van a ser los mismos los cumpleaños, navidades, fin de año/año nuevo... nada, ni mis logros, porque no va a estar ella para festejarlos conmigo, ni va a estar en mis fracasos para escucharme y darme consejos, porque era la mejor escuchando y aconsejando.
Más allá de todo, agradezco que nuestros caminos se hayan cruzado de la forma en que lo hicieron, y no cambiaría nada de nuestra relación. Confío en que donde esté, me mira, me escucha, y me apoya, es mi ángel.
Pasan tantas cosas, y a veces lo más difícil es pensar que tenes que seguir adelante, pase lo que pase. La vida siempre sigue, los años pasan igual, aunque poco a poco más vacíos, todo sigue pasando y no se va a detener.
¿A quién no le gustaría volver a tener 8 años? Son tan llenas esas navidades, esos festejos, no sentimos el vacío que va llegando a medida que crecemos con todo lo que la vida nos hace pasar... No sentimos los problemas, no creemos que los haya.
Siempre me gusto la navidad, mi festejo favorito; Pero ésta fue totalmente diferente, y hubiese deseado que nunca llegue. ¿Quién puede llenar el vacío de una pérdida? No hay palabras que hagan calmar el dolor, ni tampoco queremos que las hayan.
El 27 de diciembre del año pasado falleció mi mejor amiga de cáncer, no lo superé, pero me acostumbre. No, no siempre el tiempo cura las heridas, a veces las hace más profundas. A pesar de haberme acostumbrado, ¿Con qué fin voy a brindar? Si mi único deseo era su mejoría y ya no es una posibilidad. Pasé muchas cosas y no lo considero un buen año; A pesar de todo eso, hoy puedo decir que me siento bien conmigo misma en todos los sentidos, no me arrepiento de nada, y estoy feliz con mi vida... pero por lo único que retrocedería es por ella. No hay un día que no la piense, que no la extrañe, que no le hable... Me hace tanta falta, y pensar que la vida sigue, y que me quedan muchas cosas por vivir sin ella, me parte al medio. Hace un año estábamos juntas, a pesar de que ella estaba muy mal, tenía muchísima fe en que se iba a mejorar, y ¿qué peor manera de darme cuenta que no se iba a mejorar, yéndome a mi casa porque tenía que ir temprano a hacerme unos estudios, que llamándome para darme la noticia?
Hoy estoy en paz, pero siempre duele. Ya no van a ser los mismos los cumpleaños, navidades, fin de año/año nuevo... nada, ni mis logros, porque no va a estar ella para festejarlos conmigo, ni va a estar en mis fracasos para escucharme y darme consejos, porque era la mejor escuchando y aconsejando.
Más allá de todo, agradezco que nuestros caminos se hayan cruzado de la forma en que lo hicieron, y no cambiaría nada de nuestra relación. Confío en que donde esté, me mira, me escucha, y me apoya, es mi ángel.
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domingo, 22 de diciembre de 2013
No tendré muchos amigos pero de los que tengo, quedan pocos. Es increíble que me aguante el pie y con estos en el suelo, miré hacia al cielo y grité: "¡SI PUEDO!".
Si ya no miro atrás será por que hoy me siento bien, está todo en su lugar y es que como siempre debió ser. Mi felicidad de hoy no se puede pagar en efectivo ni con visa, por todo lo conseguido con sudor, esfuerzo y lucha. Esto es lo que me queda al final y... yo no necesito más,
Yo dejo atrás cada fracaso, poco es lo que echo de menos, mis amigos son escasos por que eché los de relleno, al fin y acabo lo que queda es lo que importa.
Si ya no miro atrás será por que hoy me siento bien, está todo en su lugar y es que como siempre debió ser. Mi felicidad de hoy no se puede pagar en efectivo ni con visa, por todo lo conseguido con sudor, esfuerzo y lucha. Esto es lo que me queda al final y... yo no necesito más,
Yo dejo atrás cada fracaso, poco es lo que echo de menos, mis amigos son escasos por que eché los de relleno, al fin y acabo lo que queda es lo que importa.
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